Septiembre: 175 años de Emilia Pardo Bazán
Septiembre: 175 años de Emilia Pardo Bazán

Hay escritoras que dejaron una obra importante.

Y hay otras que, además, tuvieron que abrirse camino para conseguir que se les permitiera escribirla.

Emilia Pardo Bazán fue ambas cosas.

Novelista, periodista, ensayista, crítica literaria, viajera, editora y una de las grandes intelectuales españolas de su tiempo, vivió con una libertad poco habitual para una mujer del siglo XIX.

Este mes queremos volver a ella por una razón especial: el 16 de septiembre se cumplen 175 años de su nacimiento en A Coruña.

Emilia nació en A Coruña en 1851, en el seno de una familia aristocrática que, sin embargo, decidió darle una educación mucho más amplia de lo que era habitual para una niña de su época.

Su padre fomentó desde muy pronto su pasión por los libros y le dio acceso a una biblioteca que se convirtió en uno de sus grandes lugares de aprendizaje.

Fue una lectora voraz y muy pronto comenzó también a escribir. Aprendió idiomas para poder acercarse a otras literaturas y desde muy joven mostró una curiosidad que no parecía tener demasiadas ganas de conformarse con los límites que le habían correspondido por nacimiento.

Quizá ahí empezó todo.

No en una novela.

Sino en la necesidad de saber más.

Pardo Bazán vivió en una época en la que escribir podía ser una actividad aceptable para una mujer siempre que no se tomara demasiado en serio.

Ella se lo tomó muy en serio.

Escribió novelas, cuentos, artículos, ensayos, críticas y crónicas de viajes. Dio conferencias, dirigió publicaciones y participó activamente en los debates intelectuales de su tiempo.

Fue también una figura fundamental en la introducción y difusión del naturalismo en España y mostró un enorme interés por las corrientes literarias europeas, especialmente por la literatura rusa y francesa.

No quería limitarse a escribir.

Quería participar en la conversación literaria.

Y eso, para una mujer de finales del siglo XIX, significaba enfrentarse continuamente a quienes pensaban que aquel no era su lugar.

Fue católica y feminista.

Aristócrata y profundamente preocupada por la cuestión social.

Gallega y cosmopolita.

Amante de la tradición y fascinada por la modernidad.

La propia Biblioteca Nacional la define como una personalidad llena de contradicciones y de posiciones que, en muchos casos, desafiaban las convenciones de su época.

Su obra es enorme pero hay algunos libros que se han convertido en imprescindibles.

En La tribuna retrató la vida de una joven trabajadora de una fábrica de tabacos y se acercó a una realidad social que no era habitual encontrar en la literatura de su tiempo.

Después llegarían Los pazos de Ulloa y La madre naturaleza, dos de sus novelas más conocidas y fundamentales donde aparece Galicia con toda su fuerza: los paisajes, las relaciones de poder, las diferencias sociales y una sociedad en transformación.

También escribió Insolación, Memorias de un solterón y cientos de cuentos.

Defendió de manera abierta la necesidad de que las mujeres recibieran una educación que les permitiera desarrollar su propia independencia intelectual y se negó a aceptar que hubiera lugares en los que una mujer no pudiera estar.

Quizá lo más moderno de Emilia Pardo Bazán no sea lo que escribió.

Quizá sea la manera en la que decidió hacerlo.

Sin pedir permiso.