Octubre ya huele a madera, a hojas secas y a ese frío que empieza a llegar. Es un mes contenido, silencioso, de días cortos y lecturas hacia dentro. No pide historias amables, sino voces que invitan a leer con calma.
Emily Brontë nace en Inglaterra y crece junto a 3 de sus hermanos y su padre en un entorno donde la lectura y la invención de historias se convierten en una forma de vida. Era la más reservada e independiente y se sentía claramente incómoda fuera de su entorno. Trabajó como institutriz durante algún tiempo pero pronto abandonó esta idea porque se veía incapaz de vivir lejos de su casa y de su paisaje. La naturaleza y la soledad eran para ella un espacio de libertad.
Desde su paisaje y desde una intensidad emocional poco común escribió su única novela "Cumbres borrascosas", una obra que desconcertó a los lectores de su tiempo por su intensidad, su estructura fuera de lo convencional y su forma tan personal de hablar del amor y la violencia emocional.
Emily Brontë murió con solo treinta años a causa de la tuberculosis. No llegó a conocer el reconocimiento posterior de su novela, que con el tiempo se convertiría en una de las obras más singulares y radicales de la literatura inglesa.
Su vida fue corta y discreta pero su obra es firme y muy reconocible. Emily Brontë no escribió para agradar ni para encajar en su época, sino que escribió siendo fiel a sí misma y siguiendo su propia forma de ver el mundo.
Creo que este es el mes perfecto para acercarse a ella (o volver) y recordar que la literatura también puede ser oscura y hermosa a la vez, a través de una mujer que escribió poco, pero que escribió para siempre.